Lucas
pasaba por allí, curioso, viendo como las chicas se dejaban fotografiar contra las rocas.
Pero el escenario cambio en segundos, y paso de ser observador a protagonista. Los labios negros de todas ellas dejaron un tatuaje fácil de quitar pero difícil de olvidar, sobre todo al quedar plasmado en esta foto.
Enseñanza de hoy: Puedes tener preparada una historia para fotografiar. En este caso, la historia era de ellas, que estaban posando de una en una. Pero siempre puede haber otra historia imprevista e imprevisible, junto a la historia anterior, para la que el fotógrafo tambien debe de estar preparado.
Aquí abajo Santi, su hermano, captado en pleno salto a mitad de playa, toma en la que la espontaneidad del salto no se ve ensombrecida por el carrito de bebé que pasaba por detrás.
O era esta foto, con ese fondo, o no era ninguna. Mejor esta.
¿no?
Para presentaros al sencillo concurso de fotografia para aficionados de este blog, pinchad en este ENLACE.
OJO. QUEDAN SOLO DIEZ DIAS.
HAY MUCHOS "PREMIOS"

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada